El azabache de Ardentia

 

El algodón no engaña…

Como en todos los ámbitos, la ciencia avanza muchísimo en lo que se refiere a datación y otros tipos de análisis de características del azabache, esa misteriosa “piedra mágica” que utilizamos en nuestro taller, en algunas de nuestras joyas, desde hace más de 33 años.

Si hoy lo de “lignito compacto” ya no procede para describir al azabache, durante muchos años sí era habitual llamarle así, además de ser una fórmula de divulgación que ayudaba a hacerse una idea al público que visitaba las ferias de artesanía.

Hemos empezado este post hablando de la ciencia y de sus avances, pero de lo que queremos hablar aquí es de nuestro azabache, del azabache que utilizamos para hacer una parte de nuestras joyas.

Cuando me decidí a crear el taller Ardentia, en A Coruña, en el año 1988, ya llevaba un tiempo viajando a Asturias, ya que también diseñaba algunas de mis joyas con azabache.

En aquellos años iba yo a Villaviciosa, en mi Seat Panda, y era el Señor Tomás (o Tomasín), quien me vendía el azabache que después utilizaba en mi taller.

El Señor Tomás a veces tenía azabache y a veces no… Muchas veces, cuando llegaba a su casa de labrador, estaba con el azabache recién lavado de sacarle los restos de barro, secando al sol, encima de un plástico.

Era un señor mayor, grande y de pocas palabras, que siempre fue amable conmigo. Según me explicaba iba algunas veces a la mina a escondidas porque estaba cerrada y otras veces revolvía el suelo de todo lo que, hacía muchos años, se había desechado.

También me contaba que de esa misma escombrera hacía muchos años se sacaba para quemar en las casas. Era material desechado para trabajar, pero que su uso como carbón era muy malo porque no tenía poder calorífico.

Ahora ya han pasado 33 años, y son muchas las joyas realizadas en nuestro taller con el azabache como aderezo del diseño.

Aunque no esté presente en todas nuestras colecciones, el azabache tiene en Enova una referencia renovada al tipo de piezas que tradicionalmente se han hecho en Galicia y, por tanto, se ha convertido en una de nuestras colecciones de referencia al aunar tradición y diseño.

También ha sido nuestra primera colección en conseguir el sello oficial de garantía de calidad de Galicia Calidade, a través de un proceso de control y evaluación en el que participan compañeros del Colegio Oficial de Joyería de Galicia (COXGA) y del departamento jurídico de la Xunta de Galicia.

El azabache que trabajamos en nuestro taller (en la foto de portada véis unos trocitos en estado bruto) procede, por lo tanto, en un alto porcentaje, de Villaviciosa, aunque también trabajemos a veces con azabacheros asturianos de fuera de ese pueblo que, por cierto, tiene una ruta turística del azabache bastante bien montada y que, como todo el paisaje gallego y asturiano, es muy recomendable visitar.

El azabache procede de un árbol fosilizado (se dice de una especie de araucaria). Hoy en día resulta complejo o imposible encontrar grandes trozos de azabache en Asturias. Por esta razón desde hace bastantes años se trae azabache de varios otros países.

En nuestro taller hemos descubierto, con la experiencia de los años, que los trozos de azabache de Turquía (por citar uno de los países desde los que se importa el azabache) causan a menudo problemas por las vetas marrones que estropean la pieza al tallarla.

La talla del azabache es un momento complejo ya que es un material muy frágil y en unos segundos se pueden venir abajo horas de trabajo. Por lo tanto, siempre nos gusta más trabajar con un azabache de calidad que nos evite problemas durante la elaboración.

Como todas nuestras joyas, las que llevan azabache tienen la garantía Ardentia para toda su vida. Evidentemente, incluimos el azabache en esa garantía ya que sabemos las cualidades y calidades de todos los materiales que utilizamos para hacer nuestras colecciones.

Nuestro objetivo siempre es el mismo: generar valor a nuestros clientes que ya confían en nuestro trabajo y ahora también las personas que nos están descubriendo a través de las redes sociales.

Otro punto muy importante de nuestras joyas es que todas llevan los punzones oficiales (el de nuestro taller, el de la Ley de la plata y el del Laboratorio Oficial que lo certifica), que garantizan una elaboración en plata de Ley 925, identificando a nuestro taller como el productor de esas joyas y su elaboración en Galicia.

Si finalmente a alguien le queda duda de nuestro trabajo (espero que no ;-), no tiene más que acercarse a uno de nuestros puntos de venta y tomar una de nuestras joyas en sus manos… Como decía aquel anuncio famoso: El algodón no engaña.

Luis González
Creador de Ardentia

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