Esmalte al fuego

Esmalte al fuego de Menina, en nuestro taller

Unos días antes de este descanso que nos tomamos por Semana Santa, pasaba por la zona de nuestro taller, dónde se realiza el proceso de esmaltado de nuestras colecciones, y vi que estaban haciéndose los esmaltes de estas meninas.

Aproveché para sacar unas fotos con las que compartir con todos vosotros este momento.

esmalte al fuego Menina Ardentia

En una de las fotos se puede ver, en detalle, cómo debajo del color -en algunas partes- hay unos grabados que le dan más expresión, si cabe, a nuestros degradados de esmalte al fuego.

La rejilla que veis en las fotos ayuda a disipar mejor el calor en las piezas, una vez metidas en el pequeño horno de esmaltar, que en el argot del oficio se llama mufla...

Los colores definitivos de nuestras piezas a veces se consiguen después de la mezcla de varios colores, superponiéndolos. Para ello también se someten a las piezas al mismo proceso de cocción varías veces, pero a temperaturas diferentes, siempre de mayor a menor. Si no se hiciese de este modo, los colores que se funden a temperaturas más bajas se quemarían al someterlos a temperaturas mucho más altas que necesitan algunos de los colores que usamos.

El resultado de un buen trabajo en esmalte es una combinación de pulcritud, buena técnica y gusto al combinar los colores.

Aunque como casi todo en la vida, también hay que tener un pequeño porcentaje de buena suerte, ya que este es un trabajo tan delicado que una pequeña corriente de aire puede echar al traste el trabajo de varios minutos u horas, dependiendo de la pieza o piezas que hubiéramos puesto al proceso de cocción.

Hoy, os lo cuento yo Luis González, porque la responsable habitual de ese proceso, Olga Brea, está muy ocupada con los pedidos de nuestros clientes, que parece que están impacientes por recibir algunas de nuestras nuevas colecciones.

Luis González

 

 

 

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